TALLER DE ADORACION

Apreciar a Dios porque El es digno (Apoller Adoración: calipsis 4.11; Apocalipsis 5.12). Las palabras hebreas para “adoración” son “segad” y “shachah” y estas significan “inclinarse”. También llevan en su significado la idea de una relación entre un perro y su amo, es decir, amor, adorador. La palabra griega principal traducida como “adoración” es “proskuneo” y significa “besar la mano; rendir homenaje o reverenciar”. La adoración bíblica tiene entonces el significado implícito de la adoración desinteresada de un ser mayor. Jesús derramó su sangre para darnos el privilegio de adorar al Padre (Hebreos 10.19-22). A través de Jesús, todo creyente llega a ser un sacerdote de Dios, es decir, aquellos que presentan el pueblo de Dios, a Dios, y Dios al pueblo (Apocalipsis 1.6; 1 Pedro 2.9). Debemos poner a Dios primero en nuestra vida y la adoración es una expresión de esto. Cuando damos a Dios en esta manera El nos acerca a sí mismo y nos colma de bendiciones. Adorar a Dios no es solo cantar canciones. En efecto, como discípulos de Jesús todo lo que hacemos, es decir, nuestro trabajo, actividades de ocio, estudio, vida familiar, etc.) debería ser adoración a Dios. La verdadera adoración a Dios involucra dar el 100% de nuestra vida a El; estar totalmente dispuestos y totalmente obedientes a El. La adoración de Dios es un estilo de vida de traer gloria a Dios. La adoración es lo que busca el Padre Jesús dijo: Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adoraran al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren. Dios es Espíritu; y los que le adoran, en Espíritu y en verdad es necesario que adoren. Nota que este pasaje enseña cinco puntos: 1. Adoramos al Padre. Como somos sus hijos e hijas redimidos, le amamos porque primero El nos amó (1 Juan 4.19). 2. Adoramos desde nuestro espíritu. Esto significa que debemos nacer de nuevo del Espíritu Santo si hemos de adorar a Dios aceptablemente. Nuestra adoración a Dios debería ser llevada e inspirada por el Espíritu Santo. Sólo El sabe adorar a Dios de una manera que sea agradable al Padre (1 Corintios 2.10-16; Juan 16.13-15). 3. Adoramos desde nuestro corazón. Adoramos en verdad; desde la realidad de una vida vivida en comunión con Dios el Padre, por Jesús Su Hijo. La palabra griega traducida como “verdad” es “aletheia” la cual también significa “realidad”. Necesitamos ofrecer nuestra más sincera adoración a Dios con nuestra boca (Mateo 15.8-9). Necesitamos expresar la melodía en nuestro corazón (Efesios 5.19) y el gozo que Jesús nos trae (Lucas 1.16-47). 4. Adoramos con nuestro entendimiento. Porque adoramos a un Dios que conocemos personalmente (Juan 4.22; Hechos 17.22-23; 1 Corintios 14.15). 5. Adoramos voluntariamente. No alabamos o adoramos a Dios por iniciativa, sino porque El lo desea. La adoración es una prioridad en el cielo. Siempre que veamos una imagen de Dios en la Biblia, vemos la adoración en desarrollo (Isaías 6.1-5; Apocalipsis 4.6-11; Ezequiel 47:1-12). La adoración da lugar al dominio de Dios y la forma de adoración o liturgia (lo que hacemos) no es la cuestión. La cuestión es si la vida de Dios está en nuestra adoración. ¿De qué maneras podemos ofrecer alabanza y adoración a Dios? - Con palabras (Salmo 9.1) - Con gritos (Salmo 95.1). - Con inclinación (Salmo 95.6). - Con cántico (Salmo 104:33; Salmo 33:1). - Con baile (esto es un símbolo de una verdad mayor, que toda nuestra vida, cuerpo, alma y espíritu, están dados al Señor en respuesta a Su amor) (Salmo 150.4; Salmo 149.3). - Con las manos alzadas, expresando dependencia en el Señor o victoria en el Señor (Salmo 134.2). - Con instrumentos; normalmente, aunque no siempre acompañado por cántico (Salmo 150.3-5). - Con todo nuestro estilo de vida (Romanos 12.1; Filipenses 1.20; 1 Corintios 6.20; Efesios 5.20; 1 Tesalonicenses 5.16-18). - Cantar con el espíritu, nuestro lenguaje dado por Dios (1 Corintios 14.15). - Con salmos: palabras cantadas de la Biblia (especialmente los Salmos); himnos: composiciones que especialmente ensalzan a Jesús como Señor; canciones espirituales, canciones originales, o bien preparadas o inspiradas espontáneamente por el Espíritu Santo, que expresan nuestra experiencia del Señor (Efesios 5.19-20). La imagen del tabernáculo de Moisés (Hebreos 8.5). 1. Como incrédulos estamos fuera del tabernáculo. 2. Entramos en el atrio exterior a la invitación de Dios al altar de los holocaustos (aquí nuestros pecados son perdonados) y luego seguimos a la fuente de bronce (donde somos lavados y limpiados). 3. Perdonados, lavados y limpios (cristianos nacidos de nuevo) podemos entrar en el Lugar Santo como sacerdotes de Dios. Vamos al altar del incienso (para ofrecer oraciones) y usamos el incienso mezclado por los sacerdotes. Podemos ir a la mesa para el pan de la proposición que ha sido y cocido al horno por hombres (para leer y comer de la Palabra del Señor). Podemos ver por el candelero de oro encendido que tiene aceite de oliva preparado y proporcionado por el hombre (para tener comunión y caminar en la luz de Dios). 4. Luego podemos pasar por el velo roto y entrar en el Lugar Santísimo donde todo es sobrenatural. Aquí está la presencia de Dios contenida arriba del Arca del Testimonio. El arca contiene las tablas de piedra con mandamientos de Dios en ellas (Dios habla Su ley y Palabra directamente a nosotros). Delante del arca están la vara de Aarón (Dios nos da su autoridad y su vida) y una jarra de Maná (Dios nos da eternamente Su provisión sobrenatural escondida). En este lugar descansamos con Dios y nos sentamos a sus pies. Aquí el nos ministra y nosotros le adoramos. Porque somos sacerdotes de Dios en Jesús (1 Pedro 2.9), podemos acercarnos a Dios con libertad y confianza (Efesios 3.12; Hebreos 10.19-22). Los fundamentos de la vida cristiana Autor: Bob Gordon y David Fardouly