LOS CINCO MINISTERIOS

 

¿CUÁL ES EL TRABAJO O FUNCIÓN DE CADA UNO DE LOS CINCO MINISTERIOS?


¿POR QUE JESÚS OTORGO DONES DE LIDERAZGO A LA IGLESIA?

 

 Después de morir por nuestros pecados sobre la cruz, nuestro Señor Jesús ascendió al Cielo para sentarse a la diestra de nuestro Padre celestial (Hch 1:9-11; Ef 1:20-22). Desde ese lugar de autoridad, Él otorgó dones de liderazgo a la Iglesia. El dio apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros para la perfección (para equipar) de los santos (Ef 4:11, 12).

 

La traducción del término griego 'perfección' en Efesios 4:12 significa ‘reparar' el daño encontrado en creyentes nuevos (causado por el pecado); ‘preparar' y ‘equipar' a los creyentes para hacer obras de servicio en la Iglesia. Los líderes entrenan a los miembros de la iglesia a fin de que puedan hacer la obra del ministerio y, de esa manera, cumplir la voluntad de Cristo para la Iglesia.

 

Los líderes tienen que equipar (entrenar) a los miembros para:

1. Ministrar Al Señor (Hch 13:1, 2);

2. Ministrarse Los Unos A Los Otros (Hch 2:44-46); y

3. Ministrar Al Mundo (Hch 2:47; Mr 16:15-20)

Esto asegura el crecimiento espiritual y numérico de la iglesia.

 

No es el propósito, de dar un análisis detallado de cada uno de estos ministerios, pero si la necesidad de dar una sencilla definición de cada uno.

 

1. APÓSTOL. EL MINISTERIO APOSTÓLICO:

 Los apóstoles han sido "puestos" en la Iglesia junto a los ministerios de profetas, maestros, administradores y otros Dones del Espíritu (1 Co 12:28); así como los miembros son "puestos" en el Cuerpo de Cristo (la Iglesia, 1 Co 12:18).

La raíz griega para "poner" o colocar [tithemi] es traducida en Hebreos 1:2 como constituyó. "En estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó [puso, estableció o nombró] heredero de todo...". Uno puede ver que la constitución o nombramiento de Jesús como heredero, no es algo temporal, sino permanente.

Todavía Hoy Tenemos El Oficio De Apóstoles. La constitución o nombramiento de los cinco dones del ministerio (incluyendo el de apóstoles y profetas) no fue un fenómeno temporal del primer siglo como argumentan algunos teólogos.

No hay respaldo bíblico para la enseñanza de que el ministerio de apóstoles y profetas cesaría después del primer siglo de la historia de la Iglesia. Por el contrario, la historia de la Iglesia está repleta de ejemplos del ministerio apostólico.

 

Hay Tres Grupos.

 

El Nuevo Testamento especifica tres grupos de Apóstoles.

 

1) "Doce apóstoles del Cordero" (Mt 10:1-5; Ap 21:14) tienen una relación especial con la nación de Israel (Ap 21:12). En el reino por venir, ellos se sentarán en doce tronos para juzgar a Israel (Mt 19:28).

 

2) "Apóstoles de la Ascensión" tienen una relación especial con la Iglesia gentil. Aquellos mencionados en el Nuevo Testamento son Pablo y Bernabé (Hch 14:14), Andrónico y Junia (Ro 16:7), Jacobo (Ga 1:19), Silvano y Timoteo (1 Ts 1:1, 2:6); y otros (1 Co 9:5; 2 Co 8:23).

 

3) "Falsos Apóstoles" son aquellos que hacen alarde público de ser apóstoles (2 Co 11:13). "...y has probado a los que se dicen ser apóstoles, y no lo son, y los has hallado mentirosos" (Ap 2:2). Una señal de un falso apóstol puede ser esa reclamación jactanciosa de ser un apóstol. Un verdadero apóstol no se interesará en ser reconocido como tal, sino que servirá humildemente como si fuera un esclavo (del griego=doulos) de Jesús (Ro 1:1; 1 Co 1:1).

 

Tiene que ver con fundamento, implantación, solidificación, edificación, enseñanza, corrección, cobertura, paternidad, gobierno, autoridad y unción espiritual. La palabra “Apóstol” literalmente significa “uno que es enviado”. A través del Nuevo Testamento se da referencia muchas veces a este ministerio.

 

De hecho hay 81 referencias a apóstoles; había DOCE, que sin duda, tendrán un lugar especial en el reino, por haber sido íntimamente relacionados con el Señor, y haber estado presentes en la fundación de la Santa Cena del Nuevo Pacto y haber sido testigos del ministerio, muerte y resurrección de Cristo (A estos se les llama Apóstoles del Cordero. Lc. 22:14).

 

Pero había también otros apóstoles que ministraban en los tiempos del Nuevo Testamento. Había hombres tales como Andrónico (ROM. 16:7), Bernabé, Pablo (HCH. 14:14), Tito (2ªCOR. 8:23), Timoteo (1ª TES. 1:1) y otros.

 

Parece ser que la tarea de los apóstoles es poner el fundamento de iglesias locales (EF. 2:20). Al hacerlo, también están ocupados en establecer nuevas asambleas o congregaciones (1ª COR. 9:1-2) y trabajar con congregaciones que, aunque ya están funcionando necesitan ser establecidas en la palabra, tienen la necesidad de un fundamento doctrinal o práctico. (a estos apóstoles se les llamó apóstoles del Espíritu Santo).

 

El ministerio Apostólico del Nuevo Testamento es señalado por lo siguiente:

- Es caracterizado por humildad (1ª COR. 4:9; 2ª COR. 10:18).

- Está dispuesto a sacrificarse (2ª COR. 11:22-23).

- Está acompañado por señales y maravillas (2ª COR. 12:12).

- Es paciente (2ª COR. 12:12).

- Está puesto en el cuerpo, por Dios no por el hombre (1ª COR. 12:28).

- No actúa como Señor sobre el rebaño (2ª COR. 1:24; 1ª PED. 5:3).

- Tiene que llevar fruto apostólico (1ª COR. 9:1-2).

 

a) Analizando Posición y función. 1ª COR. 12:28 “... Primero apóstoles...”. Primero (gr. Proton). Primero en tiempo, lugar, orden e importancia. Antes, al principio, ante todo. Cuando una iglesia infringe este principio, está violando el principio de todas las cosas primeras.

Muchas iglesias locales sufren porque no han reconocido este principio de Dios. Una iglesia fuera de orden no experimentará la plenitud de la unción. La unción fluye a través del orden. La iglesia primitiva empezó con apóstoles.

 

b) Apóstol: “Apóstolos”. Delegado, enviado, embajador, comisionado, un comisionado oficial de Cristo con señales y milagros.

El significado básico de la raíz de “Apóstol” es “uno enviado como representante de otro, con el poder y autoridad del representante procediendo del que lo envía”. Un apóstol es como un embajador que representa a un país. (Bill Hamon “Apóstoles, Profetas y los movimientos divinos venideros). El Dr. David Cannistraci en su libro Los Apóstoles Y El Emergente Movimiento Apostólico” define “Apóstol” como “uno llamado y enviado por Cristo para tener la autoridad espiritual, carácter, dones y capacidades a fin de alcanzar con éxito y establecer a las personas en la verdad y orden del Reino, especialmente mediante la fundación y supervisión de Iglesias Locales”.

Es interesante observar tanto en MATEO 10:1-5 y LUCAS 6:12-16 cómo Jesús cambia el rango y la posición de sus discípulos, llamándolos apóstoles.

 

c) ¿Qué hace un apóstol?

 

i) UN APÓSTOL ES UN PERITO CONSTRUCTOR ARQUITECTO ESPIRITUAL. (1ª CORINTIOS 3:10)

Un arquitecto es uno que diseña edificios y supervisa su construcción. A los apóstoles concierne: - Diseñar - Estructurar - Formar

Por ejemplo, el fundamento de la Reforma bajo Martín Lutero fue la doctrina de la justificación por fe. La Iglesia tuvo que ser reconstruida y estructurada sobre este fundamento doctrinal.

 

ii) EL APÓSTOL TIENE COMO PRIORIDAD LA PALABRA Y LA ORACIÓN (HECHOS 6:1-1, 20:26-32)

 

iii) EL APÓSTOL TIENE UN ESPÍRITU REFORMADOR (2ª CORINTIOS 11:1-4; GÁLATAS 1:6-9; 3:1-1; 5:1; 2ª TESALONICENSES 2:15).

Cada una de las tareas apostólicas es elevar a la Iglesia a su forma apropiada. Los apóstoles tienen la preocupación de ajustarse al orden bíblico.

Los grandes enemigos de una reforma son los sistemas religiosos, legalistas, tradicionales, denominacionales, que han estado asentados por años. Los sistemas religiosos que necesitan ser reformados están al servicio de los intereses del liderazgo de ese sistema, y comúnmente, ellos se oponen a la reforma.

En los días de Jesús, como en los días de los apóstoles, los líderes religiosos fueron los fariseos y saduceos. Durante la Reforma, ellos tuvieron mucho que perder, su posición, su poder y control sobre el pueblo.

 

iv) EL APÓSTOL TIENE AUTORIDAD PARA JUZGAR, SENTENCIAR Y DECRETAR (1ª CORINTIOS 5:1-5).

v) EL APÓSTOL PLANTA IGLESIAS (HECHOS 14:19-23; 1ª CORINTIOS 3:6). vi) CONFIRMA Y ESTABLECE (HECHOS 15:41; 16:5; 18:23; TITO 1:5). vii) EL APÓSTOL PONE ORDEN (1ª CORINTIOS 11:34; 14:40; COLOSENSES 2:5).

 

viii) BRINDA PATERNIDAD (1ª CORINTIOS 4:15; 1ª TESALONICENSES 2:11).

ix) PROVEE COBERTURA APOSTÓLICA (PABLO A TIMOTEO Y TITO)(1ª TIMOTEO 1:3-4; 2ª TIMOTEO 4:11; 3:14-15; TITO 1:5; 2:15; 3:8-10).

 

x) IMPARTE-CONFIRMA DONES ESPIRITUALES (ROMANOS 1:11).

xi) ESTÁ PROVISTO DE UNA GRACIA APOSTÓLICA (ROMANOS 1:5; 12:3; 1ª CORINTIOS 3:10; GÁLATAS 2:9).

La gracia es una capacidad singular dada por Dios de hacer lo que ordinariamente no se puede hacer.

 

2. PROFETA. La palabra profética llama al arrepentimiento, a la confesión, a arreglar las cuentas con Dios, a que el pueblo viva en santidad. La palabra profética activa y libera el plan y los propósitos de Dios, para una persona o una iglesia. La palabra profética es creativa. La profecía no sólo nos informa de lo que Dios está haciendo, sino que impulsa el movimiento espiritual en la iglesia. La profecía hace algo más que confirmar: Libera.

 

El profeta no es una nueva figura en el Nuevo Testamento. Tal como los profetas de tiempos antiguos, éstos tienen un doble ministerio, predecir y hablar por Dios. Esto quiere decir que predicen el futuro como Dios lo revela por Su Espíritu y hablan o dan con libertad una palabra de Dios. El ministerio del profeta viene muy a menudo juntamente con el ministerio del apóstol, y los dos trabajan juntos en un ministerio de poner fundamentos (EF. 2:20). Agabo es el profeta más notable en el libro de los Hechos; él predijo un hambre y el encarcelamiento de Pablo (HCH. 11:27-28; 21:10-14). Los profetas son parte del liderato dedicado al cuerpo de Cristo y a la vida de la congregación (1ª COR. 14:29-37); son responsables del envío de ministerios a otras áreas, bajo la autoridad de la congregación local (HCH. 13:3). Y de la exhortación, edificación y consolación de todo el cuerpo (1ª COR. 14:3).

El ministerio del profeta es marcado por lo siguiente:

 

a. Debe tener el don de profecía (1ªCOR. 12:10).

 

b. Tiene que ser escogido por Dios (1ªCOR. 12:28-29).

 

c. Tiene que mostrar una vida de santidad y humildad.

 

d. Tiene que estar dispuesto a que juzguen sus profecías (1ªCOR. 14:29).

3. EVANGELISTA. La palabra “Evangelista,” sencillamente significa “Uno que proclama Buenas Nuevas.”

Solamente tres veces se usa esta palabra en el Nuevo Testamento. Se nos muestra la necesidad de un evangelista en la obra perfecta de la Iglesia (EF. 4:11). Pablo instruye a Timoteo, quien en realidad era un apóstol (1ªTES. 1:1), a hacer la obra de un evangelista (2ªTIM. 4:5); pero si queremos conocer el trabajo de un evangelista, tenemos que mirar el ministerio de Felipe, el evangelista (HCH. 21:8).

 

El ministerio de Felipe está registrado en HCH. 8. Aquí tenemos, en resumen, un cuadro de la obra de un evangelista. Parece que Felipe está dedicado a preparar nuevo terreno con el evangelio -con el mensaje de salvación- acompañado por sanidad y señales. Su ministerio es doble, ya que está ocupado en evangelismo público (vrs.1-13); pero también en evangelismo personal (vrs. 26-40). En todos sus métodos, no obstante, fue muy obediente al Espíritu de Dios, y estuvo consciente de sus propias limitaciones. Podemos notar que no se sintió autosuficiente. El resultado de su obra fue el establecimiento de una iglesia local.

 

4. PASTOR. Por la palabra “Pastor,” entendemos “uno que cuida ovejas”. Mientras que el ministerio de los apóstoles, profetas y evangelistas parece tener una naturaleza movible, los pastores son dados para gobernar a congregaciones locales como responsables del rebaño de Dios. Jesús fue el buen Pastor, y así se constituye el verdadero patrón para todos los pastores.

Un verdadero pastor será:

 

a. Uno que alimenta a las ovejas (1ªPED. 5:2).

 

b. Uno que guía y gobierna a las ovejas (1ªPED. 5:2).

 

c. Uno que ama las almas de las ovejas (HEB. 13:17).

 

d. Uno que cuida las ovejas (JN. 10:13).

 

e. Uno que está dispuesto a poner su vida por las ovejas (JN. 10:15-18).

 

f. Uno que está dispuesto a defender el rebaño en tiempo de problemas (JN. 10:12).

 

5. MAESTRO. Los maestros son también esenciales para perfeccionar a los santos. El don o ministerio del maestro es más que dar exposiciones y explicaciones de las Escrituras en la escuela dominical (todos los ancianos deben ser aptos para enseñar), pero también es un ministerio que debe seguir el patrón de Cristo, quien fue el gran maestro. Cuando Jesús enseñaba, “enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas” MT. 7:28. El ministerio del maestro es lo que construye el templo sobre el fundamento puesto por los apóstoles y profetas. Es el maestro quien debe dar a los santos raíces muy profundas. La promesa de Dios para estos días es que Él va a restaurar verdaderos maestros a la Iglesia (IS. 30:20).

PRECAUCIONES ACERCA DE LOS CINCO MINISTERIOS

 

1. Como ya hemos explicado, Jesucristo mismo es el patrón para los cinco ministerios. Lo que sucedió es que Jesús ascendió a la diestra del Padre y dividió Su propio ministerio en cinco partes; y así, confió a varias vasijas una porción de la plenitud de Su ministerio. En el Señor vemos la plenitud de todos los ministerios. De esta forma podemos ver a Cristo como:

EL APÓSTOL Y SUMO SACERDOTE (HEB. 3:1), EL PROFETA (JN. 4:19), EL EVANGELISTA (LC. 4:l8), EL PASTOR (JN. 10:11), EL MAESTRO (JN. 3:12).

 

2. Los hombres pueden abusar de todos estos ministerios. Hay apóstoles falsos que se han nombrado a sí mismos, y que están usando al pueblo de Dios para sus intereses personales (2ª COR. 11:13-15). Hay profetas falsos que profetizan de su propio corazón (HCH. 13;6). Hay evangelistas falsos que engañan al pueblo de Dios con métodos y trucos que no son escritúrales. Hay maestros falsos que introducen “herejías destructoras” (2ª PED. 2:1). Hay falsos pastores que son asalariados y que no aman a las ovejas, sino que se apacientan a sí mismos. EZ. 34:2 “Hijo de hombre, profetiza contra los pastores de Israel; profetiza, y di a los pastores: Así ha dicho Jehová el Señor: ¡Ay de los pastores de Israel que se apacientan a sí mismos! ¿No apacientan los pastores a los rebaños?”.

 

¿QUÉ ES UNA IGLESIA APOSTÓLICA?

La Iglesia de Jesucristo es, debe ser, una Iglesia apostólica. El nacimiento de la Iglesia y su fundamento es apostólico. Así nació y comenzó a desarrollarse la primera Iglesia. Dado que el término “apóstol” significa “enviado”, se deduce que la Iglesia es una Iglesia “enviada, comisionada por Jesucristo con autoridad apostólica”; es decir, una Iglesia apostólica.

 

Es importante observar la actitud y práctica de la Iglesia naciente en HECHOS 2:42: “Y perseveraban en la DOCTRINA DE LOS APÓSTOLES...”. La Iglesia Apostólica tiene unción y carácter apostólico, tiene una identidad definida. En razón de que la Gran Comisión –vayan por el mundo, prediquen al evangelio, hagan discípulos a todas las naciones- es una comisión dada a gente apostólica, la autoridad de una Iglesia que reconoce su identidad apostólica, es única. Una Iglesia apostólica es una Iglesia que tiene una fuerte dimensión apostólica. Una dimensión es definida como la medida en longitud, ancho y espesor. Esto es: proporción, extensión, rango, alcance o peso de una cosa. La dimensión apostólica es por lo tanto la medida de la unción apostólica que fluye a través de un creyente como también de una congregación. No todos los creyentes serán apóstoles, pero sí todos, la Iglesia misma, tendrán UNCIÓN Y VISIÓN APOSTÓLICA.

 

Cuando una Iglesia llega a ser apostólica, romperá todo lo que antes no fue posible. Adquirirá una capacidad para hacer lo que antes no podía. Esto sucede por causa de la GRACIA APOSTÓLICA que es derramada y recibida a través del ministerio apostólico. La gracia nos da una capacidad para realizar lo que hemos sido llamados y enviados a hacer. La unción apostólica libera gracia a la iglesia.

 

Una Iglesia que no tiene dimensión apostólica, con los cinco ministerios trabajando en equipo reflejará la tendencia de su líder o pastor. Si la tendencia del pastor es el evangelismo, toda la Iglesia se volcará al evangelismo; si la unción del pastor es de maestro, toda la iglesia tendrá conocimiento de la Palabra; si se orienta hacia lo profético, su inclinación será hacia la profecía.

Las iglesias por lo general, reflejarán la fuerza de sus pastores, porque ellas reciben las dimensiones que tienen sus líderes.

La diferencia entre el ministerio apostólico y el del pastor, reside en que un pastor piensa en términos de seguridad, protección y preservación; en cambio el pensamiento de un apóstol está basado en términos de progresión y expansión.

 

Los creyentes necesitan ser orientados y enseñados a través de los cinco ministerios, recibiendo de cada uno de ellos su unción, ya que ningún don por sí solo puede perfeccionar a la Iglesia.

 

¿CUÁLES SON LAS CARACTERÍSTICAS DE UNA IGLESIA APOSTÓLICA?

 

1. Cumple la “Gran Comisión” con sentido y autoridad apostólicos (MATEO 28:18-20)

 

2. No piensa en términos de sus necesidades, sino en las necesidades de sus hermanos y de los de afuera (HECHOS 2:43-47; 3:1-6; 20:35; EFESIOS 4:28; TITO 3:8-14).

 

3. Una iglesia apostólica es generosa en darle a Dios: Diezmos, ofrendas, pactos, primicias y ayuda para los necesitados (MALAQUÍAS 3:8-12; HECHOS 2:43-47; 4:32-35; 2ª CORINTIOS 9:6-15; FILIPENSES 4:18-19).

 

4. La Iglesia Apostólica manifiesta poder al Testificar (HECHOS 1:8; 4:33).

 

5. Reconoce la autoridad que tiene y la ejerce (MATEO 10:1-5; MARCOS 16:17-20).

6. La Iglesia Apostólica tiene la capacidad para luchar contra las fuerzas del mal (MARCOS 16:17; 2ª CORINTIOS 10:3-5).

 

7. La Iglesia Apostólica se mueve en sanidades (MARCOS 16:18B; HECHOS 5:12; 14:3).

 

8. Es reconocida por la manifestación de la presencia de Dios (HECHOS 2; 4:24-33; 2ª CORINTIOS 2:14).

 

9. En la Iglesia Apostólica la alabanza y la adoración son diferentes (JUAN 4:23-24; EFESIOS 5:18-20; HEBREOS 13:10-15). La gloria y la presencia de Dios va a afectar el espíritu de las personas y se desatarán los dones (HEBREOS 2:11-12). La danza, los gritos, la celebración, son normales (SALMOS 149; 150; GÁLATAS 4:21-28; HECHOS 2:46-47).

 

10. La Iglesia Apostólica disfruta de libertad espiritual.

La religión y tradición se rompen, las personas son libres para experimentar y disfrutar la presencia de Dios (GÁLATAS 5:1; 2ª CORINTIOS 3:17; HEBREOS 10:19).

 

11. La Iglesia Apostólica se identifica con los pecados del pueblo y de su ciudad, arrepintiéndose (2º CRÓNICAS 7:14-15; NEHEMÍAS 9:1-3; DANIEL 9:1-19).

 

12. La Iglesia Apostólica tomará ciudades, porque será una iglesia sobre una ciudad o región (SALMO 2:8; HECHOS 13:42-44; ROMANOS 15:17-20; 1ª PEDRO 2:9).

 

13. La Iglesia Apostólica prepara, entrena y abre el camino para las siguientes generaciones (HECHOS 20:17-28; FILIPENSES 2:19-24; 2TIMOTEO 2:1-2; 3:10; 4:1-5